PP de San Sebastián

La nueva izquierda vasca

Borja Corominas, Portavoz del PP en el Ayuntamiento de San Sebastián

¿En qué lugar exacto se encuentra la frontera entre la izquierda y la derecha? Los muy cafeteros creen conocer la respuesta, el problema es que cada uno tiene una diferente y por lo tanto, cada uno marca una frontera diferente. Posiblemente todos tengan razón y ninguno acierte.

A veces resulta difícil saber qué es derecha y qué es izquierda, sobre todo en el País Vasco, donde el PNV, tradicionalmente el partido hegemónico de la derecha vasca, ha renunciado a sus principios fundacionales y picotea de todos lados con la esperanza, vana, de no perderse en el hoyo que con tanta insistencia lleva años cavando.

Pero en ese laberinto de fronteras, de líneas dibujadas al tuntún en cada una de nuestras cabezas, hay una que sigue manteniéndose casi inalterada en un lugar común: la política fiscal. La izquierda sube impuestos, la derecha los baja o, seamos justos, no le avergüenza decir que los quiere bajar.

Yo mismo me comprometí esta pasada campaña electoral a bajar todas las tasas e impuestos municipales antes de finalizar el mandato. Desgraciadamente los resultados electorales no van a permitir que me someta al sano ejercicio de rendir cuentas de mi gestión al frente del Ayuntamiento.

¿Qué ha hecho el PNV en San Sebastián los últimos 8 años? Subir, de manera continuada, todos los impuestos y tasas municipales. Cuando el alcalde Eneko Goia asumió el bastón de mando en el 2015, el presupuesto municipal era de 296 M€. El presupuesto aprobado para el 2023 es de 461,9 M€. 165 M€ más para dar los mismos servicios a prácticamente el mismo número de donostiarras. No parece una gestión muy eficiente de los recursos públicos.

Cada donostiarra paga en el 2023, 912€ más al año que lo que pagaba en 2015, para que su Ayuntamiento funcione. Una familia donostiarra formada por pareja y dos niños pequeños, paga 3.650€ más al año en impuestos a las administraciones públicas vascas para que el Ayuntamiento de San Sebastián funcione, para que nos siga ofreciendo los mismos servicios que nos ofrecía hace 8 años.

La respuesta del Partido Nacionalista Vasco es siempre la misma: los costes de los servicios que ofrecemos suben, por lo tanto necesitamos más dinero para seguir ofreciéndolos.

Pero en un situación como la actual, con una crisis inflacionaria que afecta sobre todo a las familias más vulnerables, con muchos hogares donostiarras ahogados por las letras de la hipoteca y por la cesta de la compra, haciendo malabares para llegar a fin de mes, recortando en ocio, recortando en actividades no esenciales. Con esa realidad imposible de obviar, el Ayuntamiento decide incrementar, un año más, tasas e impuestos municipales. Un 4% el IBI, un 4% el impuesto de circulación, un 5% saneamiento, 7% para comercios, hostelería y empresas, un 5% residuos, un 7,5% grúa, un 5% la OTA…

Exigen a los donostiarras hacer el esfuerzo que ellos se niegan a hacer para poder gestionar la ciudad con más comodidad, convencidos de que nadie se va a quejar. Durante los últimos 8 años el PNV no ha hecho ni un sólo ejercicio de racionalización del gasto público. Ni siquiera se ha planteado que no se estén usando los recursos públicos de la manera más eficiente posible. Se niegan a hacer el ejercicio que todos los donostiarras, en mayor o menor medida, hacemos en nuestras casas.

Si los donostiarras viéramos que nuestro dinero se invierte bien, se gasta bien, podríamos llegar a pagar gustosos los impuestos más altos de España. Pero no es así. La movilidad es un desastre, el mantenimiento una calamidad, la inseguridad preocupante, el desprecio por el patrimonio arquitectónico de San Sebastián palmario. ¿Qué hace el PNV con el dinero que nos obliga a pagar? Vivir muy cómodamente a tu costa.

El billete sencillo de autobús sólo es más caro en Barcelona y Palma de Mallorca. Es un 28% más barato en Bilbao, un 25% más barato en Vitoria, y un 47% y 20% más barato en Sevilla y Madrid respectivamente. La OTA es sólo más cara en Barcelona. En Bilbao, Vitoria y Madrid es un 50% más barata. El impuesto de circulación es el más caro de España.

La grúa sólo es más cara en Zaragoza (un 16%), aunque la hora de depósito es un 25% más barata. Soportamos el metro cuadrado de compra de vivienda más caro de España, y el alquiler medio en España es de 9,56€/ m², en San Sebastián es de 14,6€/ m². Pagamos más impuestos que nadie y tenemos menos poder adquisitivo que cualquiera. Sobre todo si no trabajas en el el sector público.


El 29 de enero del 2023 Noticias de Gipuzkoa se hizo eco de un estudio elaborado por el departamento de Hacienda y Finanzas de la Diputación de Gipuzkoa en el que se analiza la evolución de los salarios entre el 2012 y el 2021. El salario medio de las empresas unipersonales, también conocidos como autónomos en Gipuzkoa es de 12.475€; de SL y Cooperativas 26.500€; de Sociedades Anónimas 31.234€; y de la Administración Pública 35.908€. Los trabajadores públicos, además, son los que más han visto incrementado su salario, un 11% en la última década, con un incremento del poder adquisitivo de un 3,9%. En el extremo opuesto, los autónomos, que han perdido 5 puntos de poder adquisitivo.

Y ahí sí se ve, claramente, que el Partido Nacionalista Vasco, la nueva izquierda vasca, ha renunciado a sus principios fundacionales por un cálculo meramente electoral. Creyendo que el voto de la derecha es ya un voto cautivo, se ha lanzado en una alocada carrera hacia ninguna parte a por el votante de izquierdas. Eso ya lo intentaron sus compañeros de CiU, y no les funcionó. Los ciudadanos suelen preferir al original. El PNV, al renunciar a su esencia, está dando alas a un EH Bildu que se ha puesto chaqueta, camisa y zapatos, y defiende en voz muy baja la independencia, porque sabe que no gusta en el País Vasco. El PNV, por primera vez en muchos años ha perdido la iniciativa y, desnortado, da palos de ciego en un tablero inclinado que controlan Otegi y los suyos.

En el debate que viene, en el debate de siempre, entre control o libertad, entre subyugación colectiva o responsabilidad individual, entre promesas vacuas y realidad, en ese debate tenemos un hueco que ocupar. Y sabremos hacerlo hablando a los donostiarras como lo que son: adultos responsables.